Los Killis, en los Acuarios.

Killis

Comportamiento de los Killies  en los Acuarios

Hablar de los Ciprinodóntidos en un artículo, significa, parcializar mucho el tema. Por lo tanto debe considerarse la presente nota como una serie de opiniones que se complementarán con otras lecturas sobre estas especies. Es obligación del autor indicar que muchas de las recomendaciones se fundamentan en el análisis personal y que pueden diverger con la de otros aficionados que hayan realizado experiencias similares con diferentes resultados.

Si hubiera que juzgar por su colorido y posibilidades acuarísticas al mejor pez, no cabe duda que la elección recaería en un miembro de la familia Cyprinodontidae. Denominados popularmente “Killis”, se dividen en 10 familias y por lo menos en 65 géneros, muchos de los cuales poseen casi 100 especies. Nos encontramos ante una familia muy numerosa, mundialmente distribuida y con capacidad de adaptación a los climas mas diversos, desde el Cyprinodon macularius, que vive en el desierto de California con temperaturas de hasta 52 grados C, hasta una especie de Fundulus que habita en Canadá y soporta varios grados bajo cero.

El haberse adaptado a biotopos tan diversos les permitió superar una de las condiciones ineludibles para otros peces: la supervivencia pese a la ausencia de agua en su medio ambiente. Los miembros de esta familia son los únicos peces con huevos capaces de sobrevivir hasta 2 años o más, según la especie, sin la presencia de agua.

Este fenómeno es el que permitió la difusión a escala mundial de los aficionados a los: “Killis”, puesto que es posible el canje de huevos de un Cynolebias argentino por un Nothobranchius africano. Aunque el correo demore semanas en entregar al destinatario el envío, bastará que los huevos sean colocados en agua para que pocas horas después, el ciclo vital se reinicie, muchos meses después de haber sido depositados por sus padres.

Generalidades:

El hábitat de cada especie puede variar sensiblemente por lo que no es posible hablar de un tipo determinado de acuario para todos ellos. Sin embargo, y como norma general, la mayoría de los Killis, habitan pequeños cursos de agua de poca profundidad y con lentísimas corrientes de agua; o bien charcos estacionales que se forman durante las lluvias otoñales y desaparecen total o parcialmente en los cálidos veranos. En algunos lugares de África, estos charcos pueden llegar a contar con 10 metros de profundidad

Los pequeños arroyos y charcos, suelen poblarse de una intensa vegetación de superficie o de plantas palustres, que impide en gran medida la penetración de la luz. Esta es una de las razones por las cuales algunos Ciprinodóntidos prefieren la penumbra y se ocultan cuando se encuentran en acuarios muy iluminados.

El tipo de agua en que viven difícilmente será límpida, puesto que al ser producto de lluvias, ha pasado por terrenos humíferos o gredosos, mientras que la descomposición de plantas y hojas en los charcos, le confieren un tinte particular, por lo general ambarino. En estas condiciones, se vuelve intensamente ácida y a su vez des- mineralizada (muy blanda). Este último fenómeno se debe a que la formación de ácidos orgánicos precipita las sales minerales en solución. De tal modo que el esquema del tipo de agua blanda, ácida y clorurada se refiere a la mayoría de los Killis africanos, mientras que las mismas condiciones, pero sin cloruro de sodio (sal), se aplicará a los Killis americanos. En términos de medidas diremos que la dureza debe ser aproximadamente de 2 a 3,5 dH; pH de 6,4 a 6,8 y 20 mg de sal por litro. Esto significa que cuando hablemos de agua blanda, ácida y clorurada, los valores deben mantenerse dentro de las cifras mencionadas.

Biología:

El nudo gordiano de la reproducción de estos peces, pasa por determinar la forma en que desovan. Aún dentro de un mismo género, en especial Aphyosemion, puede haber desoves de modos diferentes, pues mientras algunos depositan sus huevos en la superficie sobre plantas o sustratos diversos, otros lo hacen directamente sobre el fondo sin enterrarlos. Por su parte los anuales sudamericanos, como Cynolebias y Pterolebias, entierran sus huevos bastante profundamente ya que su hábitat natural, los charcos, suelen permanecer secos por mucho tiempo y la superficie sufre una deshidratación total.

Para facilitar el reconocimiento de la forma de reproducción, utilizaremos la clasificación (un poco arbitraria y esquemática) más común entre los aficionados de todo el mundo.

1. PECES NO ANUALES

GRUPO A:

Reproducción Cerca de la Superficie.

GRUPO 8:

Desovan en el Agua: Aphanius, Aphyoscmion, Valencia, Fundulus, Aplocheilichthys.

2. PECES SEMI-ANUALES

GRUPO C:

Desovan sobre el suelo o los entierran muy superficialmente

GRUPO D:

Se entierran en el fondo y desovan profundamente Cyprinodon, Cynolebias, Jordanella, Pterolebias, Nothobranchius.

En síntesis diremos que para el Grupo A, habrá que colocar en la pecera un sustrato para desove flotante. Para el Grupo B, un sus- trato sumergido, mientras que los Grupos C y D deben contar con un fondo de turba hervida, arena tamizada o un sustrato similar (por ejemplo, carbonilla finamente molida y lavada).

El comportamiento social, resulta muy próximo a otros peces, tal como por ejemplo algunos cíclidos pacíficos, donde existen luchas territoriales sin grandes agresiones, estableciéndose una jerarquía en la que el macho dominante se atribuye el derecho a desovar con una o varias hembras en forma exclusiva.

En otros casos se establece un dominio territorial, es decir, cada macho posee un territorio perfectamente delimitado y las hembras son cortejadas por el macho cuyo territorio atraviese o sea más próximo.

Respecto a su pareja, asumen una relativa agresividad sin llegar al comportamiento de ciertos cíclidos o Bettas: la hembra debe escapar cuando no está en condiciones de aceptar el requerimiento del macho.

No todas las especies se comportan de igual modo. Mientras algunas dominan un territorio, otras imponen jerarquías. Fácilmente la relación macho-hembra, se puede manifestar en mayor o menor medida, incluyendo algunos casos en que las hembras exigen y maltratan al macho poco dispuesto al desove.

Reproducción y Cría:

Siendo la mayoría de los Killis de talla media (no mas de 6 cm) y dado su esquema reproductivo, no hacen falta acuarios grandes para la reproducción. Generalmente, es suficiente pequeños recipientes de 5 a 1 5 litros que puedan ser tapados convenientemente (muchas especies son muy saltarinas). Personalmente, utilizo peceras de fabricación estándar, con agua hasta la mitad, lo cual da unos 7-8 litros de agua. Existen excepciones a esta regla y están determinadas por el tamaño de algunos Killis tal como Cynolebias elongatus, Aphyosemion gulare, etc. Para ellos habrá que disponer acuarios de 40 litros aproximadamente.

Para la incubación de huevos, mantenimiento de crías pequeñas y crecimiento de las mismas, deberemos contar con potes plásticos (tipo yogurt), de ser posible con tapa y algunas peceras de 25 a 30 litros. Resulta imprescindible contar con un lugar adecuado para ubicar a los reproductores (un macho y dos hembras por pecera), con poca luz, de ser posible, reflejada.

Los huevos de todos los Killis son duros y permiten ser manipulados. Una vez retirados del sustrato de puesta, se los guardará en un lugar protegido de la luz (por ejemplo un armario) y con una temperatura no inferior a los 15º C, ni superior a los 27º C.

Salvo aquellos peces pertenecientes a los Grupos C y D, cuyos huevos deben permanecer varias semanas guardados en un sustrato seco (por ejemplo una turba ligeramente húmeda, tal como el tabaco de pipa), la mayoría de los restantes deben incubarse en los frascos plásticos o de vidrio con una temperatura del agua próxima a los 20º C. Este sistema permite vigilar diariamente el nacimiento de los alevines y retirarlos con una pipeta a medida que van naciendo para trasladarlos a un recipiente mayor.

Técnicas de Reproducción:

Llegado este punto debemos mencionar el infaltable “Mop”, elemento que ningún criador de Killis deja de contar en su equipo básico.

El “Mop”, no es otra cosa que el sustrato artificial de puesta, construido con lana 100% de Nylon, de hebras gruesas y sujetas a un corcho si debe flotar o a un elemento pesado si se debe sumergir.

La construcción es simple y consiste en enrollar sobre la palma de la mano 1 5 ó 20 vueltas de lana, ligando una punta mediante una atadura y cortando las otras puntas de modo que queden sueltas. Un corcho de tamaño adecuado permitirá que flote y un trocito de plomo posibilitará que se hunda.

Los peces de los Grupos A, 8 y algunos del C, pueden depositar los huevos en él y el criador podrá retirarlos fácilmente con los dedos para trasladarlos al frasco de incubación o al sustrato disecado. Para los desovadores del fondo (Grupo C y D) el sustrato de puesta es notoriamente distinto.

El método general es válido para todos los Killis y consiste en elegir un lote de reproductores. Siendo machos y hembras de dimorfismo sexual bien pronunciado será fácil separarlos y alimentarlos en peceras adecuadas. Estos peces, necesitan alimento vivo en grandes cantidades (Daphnias, larvas de mosquitos, tubifex bien lavado, carne raspada, corazón congelado crudo y rallado como verdura, etc.). Aceptan alimento en escamas como complemento, pero dado sus hábitos alimenticios son netamente carnívoros.

Grupos A y B:

Luego de 15 – 20 días de buena alimentación, se colocan dos hembras y un macho por cada pecera de reproducción, con agua adecuada a cada especie y seguramente casi de inmediato el macho invitará a una de las hembras a desovar sobre el  Mop que previamente se habrá desinfectado y colocado en la pecera. Según la especie, cada hembra depositará diariamente entre 3 y 20 huevos hasta completar 45 – 200 huevos. Día por medio se deberá retirar el “Mop” donde los huevos serán fáciles de visualizar por su brillo. Se toman con la yema de los dedos húmedos y se colocan en los frascos o potes plásticos con 2 ó 3 cm de agua que se le habrá adicionado un fungicida (verde de malaquita, o cualquier otro preparado comercial). El pote se tapa, se rotula con el nombre de la especie y fecha de recolección de los huevos.

El pote deberá ser revisado todos los días para retirar los huevos que se hayan puesto blancos por ataque de hongos o bacterias y observar el proceso embrionario. Se debe evitar la luz intensa,  el cuerpo enrollado dentro de él.

Llegado el momento la larva romperá la cáscara y nadará libremente. En ese instante se puede trasladar a un frasco o pecera para ser alimentados con infusorios y ni bien estén en condiciones, según la especie de 24 a 72 horas, se suministrará Artemia salina recién nacida.

Grupos C y D:

A estos grupos corresponden los desovadores de fondo, siendo los mas conocidos entre los aficionados los géneros Nothobranchius (africano) y Cynolebias (americano). En algunos casos es posible utilizar el “Mop” anclado en el fondo para los géneros no americanos y jordanella, mientras que para Cynolebias y Pteroiebias, será necesario disponer de un lecho de turba, arena tamizada o carbonilla molida y hervida.

En estos casos, será más difícil separar los huevos para ser incubados, razón por la cual; habrá que sifonear el sustrato de puesta colocándolo a través de una malla de tul fino con el siguiente resultado:

1- Si fuera arena tamizada, posiblemente puedan retenerse los huevos en la malla de tul si ésta fuera lo suficientemente fina como para dejar pasar la arena y no los huevos que se tomarán con la mano y se alojarán en turba previamente hervida y humedecida solamente como el tabaco para fumar en pipa;

2- Si fuera turba, se retiene con los huevos en la malla, escurrida convenientemente y luego se sumerge en algún fungicida para escurrirla nuevamente hasta lograr la humedad suficiente;

3- Si fuera carbonilla molida y esta fue tamizada previamente ocurrirá los mismo que con la arena (punto 1).

La puesta ya colocada en turba con el punto de humedad suficiente se guarda en una bolsita de polietileno cerrada herméticamente, se rotula con el nombre de la especie, cantidad de huevos, fecha de recolección y se guarda en un lugar oscuro (un sobre de papel de color por ejemplo) a temperatura entre 10 y 20 grados C. Existiendo peces cuyos período de incubación varía entre 3, 7 y aún 9 meses, habrá que esperar el tiempo que corresponda para mojar el sustrato y presenciar el milagro siempre renovado de la vida.

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Asociación Acuariofila Argentina

Killi Club Argentino

El acuarista de Argentina

Bonacqua


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