Los Tiburones

El Tiburón:

figura y genio del mar

Los tiburones dominan casi por completo su medio y ocupan un lugar privilegiado dentro de éste. Desde tiempos antiguos despertaron el interés del hombre, más al sentirse éste tan vulnerable al penetrar en su medio.

Durante los períodos Silúrico y Devónico de la era Paleozoica, hace 300 millones de años, se dio lugar a la aparición de los peces. De los vertebrados primitivos, se originaron los peces conocidos con el nombre de ostracodermos, estos se caracterizaron por no tener mandíbulas (Agnaiha), haciendo uso de la filtración para obtener su alimento. Posteriormente y a través de la selección natural y la evolución de los ostracodermos se derivaron los placodermos o peces con mandíbulas (Gnathostomata), gracias a lo cual les fue posible diversificar su alimentación y dominar en todos los medios acuáticos durante 70 millones de años, hasta que finalmente dieron origen a dos nuevas líneas evolutivas y simultáneas de peces: los cartilaginosos y los óseos.

Al primero de los grupos de esta ancestral división, pertenecen los tiburones junto con los torpedos y las rayas. Estos forman, durante su desarrollo embrionario, un esqueleto cartilaginoso que mantienen hasta su estado adulto, no lo sustituyen por materia ósea, lo que sí ocurre en el segundo de los grupos.

En base a esta característica y otras que veremos, se creó en la sistemática la clase de los Condrictios o peces cartilaginosos. Dentro de esta, la subclase de los Elasmobranquios y el orden de los Esqualiformes o tiburones.

Actualmente existen cerca de 350 especies de tiburones. Se encuentran en casi todos lo mares e incluso en agua dulce. Aparte de su esqueleto, es característico en ellos la presencia de cinco a siete aberturas branquiales no protegidas por un opérculo, escamas placoideas, línea lateral, sexos separados, fecundación interna, ovíparos, ovovivíparos, algunos vivíparos, numerosos dientes, natación mediante ondulaciones de la cola y ausencia de vejiga natatoria.

El tamaño que alcanzan los tiburones varía de los quince centímetros de Squalious laticaudus, a los 20 metros del Rhincodon typus o tiburón ballena, de paso el pez más grande hasta ahora conocido.

Rhincodon typus Tiburón Ballena

*
Tiburón ballena en el Acuario de Georgia Estado de conservación

*

Clasificación científica

Reino:

Animalia

Filo:

Chordata

Subfilo:

Vertebrado

Clase:

Chondrichthyes

Subclase:

Elasmobranchii

Orden:

Orectolobiformes

Familia:

Rhincodontidae

Género:

Rhincodon

Especie:

R. typus

Nombre binomial Rhincodon typus
Smith, 1828 Distribución

*Distribución del tiburón ballena

El tiburón ballena (Rhincodon typus) es el pez más grande del mundo. Este peculiar tiburón es el único miembro del género Rhincodon y de la familia Rhincodontidae (llamada Rhinodontes antes de 1984), dentro de la subclase Elasmobranchii y de la clase Chondrichthyes. El tiburón ballena habita en aguas cálidas tropicales y subtropicales. Se cree que puebla la tierra desde hace 60 millones de años.[1

Tiburón *
Clasificación científica

Reino:

Animalia

Filo:

Cordados

Clase:

Chondrichthyes

Subclase:

Elasmobranchii

Superorden:

Selachimorpha

Órdenes

Los selacimorfos (Selachimorpha, del griego selachos, tiburón y morphé, forma) son un superorden de condrictios (peces cartilaginosos) conocidos vulgarmente con el nombre de tiburones, o también llamados escualos. Se caracterizan por ser grandes predadores. Los tiburones incluyen desde especies pequeñas de las profundidades marinas, hasta el tiburón ballena, el mayor de los peces, el cual se cree puede llegar a medir una longitud de 18 m y se alimenta únicamente de plancton. El tiburón toro puede desplazarse a agua dulce y algunos ataques de tiburones han ocurrido en ríos. Algunas de las especies mayores, en especial el tiburón mako y el tiburón blanco, son endotermos parciales, capaces de mantener parcialmente su temperatura corporal por encima de la que se encuentra el medio acuático en el que viven.

Tiburón Toro

Tiburón Martillo

Tiburón Azul

Tiburón Tigre

Tiburón Blanco

Tiburón sierra

Tiburón vaca

Tiburón Mako

Tiburón Peregrino

Tiburón de boca ancha

Tiburón nodriza

Tiburón ballena

Tiburón ángel del Pacífico

Tiburón pigmeo

Durante décadas el tiburón ha sido objeto de estudio, lo que resulta un tanto difícil debido a que merodea por áreas muy extensas del océano tornando bastante complicado su continuo seguimiento.

Muchas de las investigaciones acerca del tiburón, nacen de la necesidad de comprender mejor a estos peces ya que representan un serio peligro para las actividades humanas que se realizan en el agua. Estas criaturas han sorprendido a sus investigadores debido a las particulares adaptaciones que representan y lo eficaces que estas resultan. Pero tengamos claro que, tanto en el mar como en tierra, la actividad ofensiva y defensiva de los animales está motivada por la necesidad de calmar el hambre o escapar de un posible depredador. Son raros los ejemplos en donde los animales maten por razones distintas a las de su supervivencia.

Como veremos será necesaria la combinación de ciertas condiciones físicas y químicas para que un tiburón desencadene un ataque contra lo que considera su presa.

Estos espléndidos escualos son cazadores, prudentes y pacientes a la vez, para esto pueden valerse de su vista, el iris del ojo puede abrirse y cerrarse muy rápidamente, la retina contiene un gran número de bastones en la capa correspondiente, los que aumentan su sensibilidad visual y les permite distinguir un objeto que se encuentre fijo, de uno móvil en el medio marino; además están presentes en la retina, una pequeña cantidad de conos que intervienen en la percepción de los colores. Sus ojos tienen la capacidad de adaptarse a la cantidad de luz existente en el día como en la noche. Una membrana protectora cubre por completo el ojo al momento del ataque.

Pero la visión es solo un componente de su sofisticada organización. El olfato en los tiburones cumple un papel muy importante en la búsqueda del alimento, el agua penetra a través de un par de aberturas nasales que se encuentran en la parte delantera de la cabeza. El agua con partículas químicas- disueltas, baña los sacos olfatorios que ocupan gran parte de la cavidad nasal y se comunican con los lóbulos del cerebro especializado (lóbulos olfatorios), donde una delicada red de nervios, localizan la procedencia del olor captado. Experiencias demostraron la astucia de los tiburones para encontrar moluscos, crustáceos o gusanos enterrados en el fondo de un acuario o disimulados dentro de una bolsa suspendida en el agua, pero al tapar sus fosas nasales o cortar los nervios olfativos, se vieron imposibilitados de encontrar el alimento.

Los tiburones confían la búsqueda del alimento al sentido del olfato, la sangre diluida en el agua los atrae fuertemente, así sea en pequeñas cantidades. Se comprobó que el tiburón limón Negaprion brevirostris en las Bahamas, es sensible a diluciones de extracto de atún de 0,04 partes por millón. Sin embargo, no siempre le es posible a los tiburones guiarse por el olfato ya que el olor se propaga lentamente en las aguas tranquilas. Se sabe en cambio, que estos son capaces de recorrer grandes distancias dirigiéndose a los peces que se estremecen por haber caído en un anzuelo o en un arte de pesca.

También la audición es importante para los escualos. Son atraídos en especial por las señales acústicas intermitentes e irregulares que se parecen a los sonidos producidos por los animales que se encuentran en peligro. Cuando se difunden con propósito experimental en el agua sonidos de baja frecuencia, los tiburones buscan incansablemente la fuente, siguen llegando incluso al ser interrumpida la transmisión.

Durante una experiencia, se emitió una primera onda sonora con un ritmo de diez pulsaciones por segundo, luego el mismo ruido se emitió pero en forma intermitente.

La tercera vez, se hizo variar la onda entre 7,5 y 15 pulsaciones por segundo. La primera serie de sonidos atrajo a 51 tiburones; la segunda, a 102 y la tercera a 100. Estos trabajos permitieron concluir que los tiburones de distintas especies son atraídos únicamente por sonidos de baja frecuencia.

Al privar a un tiburón de su órgano auditivo, este puede seguir detectando las perturbaciones existentes en el agua gracias a su sistema de línea lateral presente a los lados de ambos costados del cuerpo, esta le ayuda a captar las vibraciones y a mantener su estabilidad. La línea lateral está tapizada de terminaciones nerviosas sensoriales; todo el cuerpo es como una antena especialmente apta para detectar las ondas de presión provenientes del medio externo.

Pero. ..el sistema mas interesante con el que cuentan los tiburones es el de las ampollas de Lorenzini, que son pequeñas bolsas llenas de una sustancia gelatinosa que se encuentran esparcidas en la parte superior y a los lados de la cabeza; el único indicio visible de éstas externamente, lo constituye una hilera de poros que cubren la capa dérmica del pez. Están internamente tapizadas por un tejido sensorial que forma capas, pliegues y bolsas cuya finalidad es la de detectar los campos eléctricos de diversos orígenes que pueden aparecer en el agua. Mediciones muy exactas dejaron ver que estos órganos pueden percibir una tensión eléctrica de una décima de microvoltio.

Un tiburón grande puede atacar de noche una presa simulada cargada eléctricamente. Con un grupo de tiburones que acudían a comer en un rincón del estanque donde habitaban se realizó un experimento: en el fondo del es- tanque se enterraron dos electrodos, al momento de proporcionársele comida a los animales se hacia pulsar por los electrodos una corriente de 4/10 de microvoltios. Después de un tiempo no se les daba comida pero sí corriente y los tiburones acudían al rincón acostumbrado, terminando por morder los electrodos.

Descargas pequeñas no pueden ser detectadas a distancia pero se cree que estos animales recurren a las ampollas para detectar presas poco alejadas, lo que resulta muy útil para los tiburones en donde la posición de los ojos no les permite ver bien cuando se acercan demasiado.

Algunos investigadores creen que las ampollas de Lorenzini son sensibles a las variaciones de salinidad, lo que explicaría la migración periódica de ciertos tiburones de alta mar a las bahías o estuarios donde la salinidad es menos elevada.

Las ampollas de Lorenzini no sólo estarían implicadas en la detección de campos eléctricos producidos por los animales, sino que serían sensibles de percibir los que están determinados por las corrientes marinas. Se ha expuesto la hipótesis de que los escualos utilizarían los campos eléctricos marinos para orientar se.

Falta mucho por investigar acerca de esto; el estudio de la fisiología del tiburón permitirá descubrir la reacción que provocan los impulsos eléctricos y su función en la orientación del animal. Entonces, por ejemplo, creando un campo eléctrico se podría obligar al tiburón a nadar en una dirección determinada y luego invirtiendo el campo este podría verse presionado a cambiar de rumbo.

Lo verdaderamente temible de un tiburón es la boca con sus poderosas mandíbulas armadas con afilados dientes. La boca no se encuentra en la pared delantera de la cabeza como en la mayor parte de los peces, sino en la región ventral del cuerpo, casi debajo de Pos ojos.

Hasta no hace mucho tiempo se creía que los tiburones, por la posición de la boca al atacar a la presa, lo hacían de costado o boca arriba. Observaciones demostraron que al lanzarse sobre su víctima abren la boca al máximo, levantando la punta del hocico y proyectando la mandíbula superior hacia adelante con lo que las fauces quedan entonces frente a la cabeza y no delante de ella, en posición vertical. Así, descubren por completo su cavidad bucal en la cual se encuentran varias hileras de dientes sumamente cortantes. Después de hundir estos sobre la presa, cierra sus mandíbulas y como poseído por la locura se contorsiona violentamente para que sus dientes seccionen y desmenucen la presa capturada.

Las mandíbulas del tiburón llegan a tener cada una hasta siete hileras de dientes. Los dientes exteriores visibles y otros más que guarda dentro y que sustituirá a los exteriores por rotura o caída de los mismos. Los dientes funcionales y sus reemplazantes se encuentran unos detrás de los otros y ocurre el cambio de adentro hacia afuera, (recordemos que estos dentículos dérmicos son escamas placoides modificadas, de ahí su gran número y posibilidad de reemplazo constante).

La piel del tiburón se encuentra recubierta de las mismas escamas placoides, con puntas o dentículos, capaces de producir heridas graves muchas veces antes de atacar. El tiburón de una sola pasada, roza a su víctima raspándola con su áspera piel.

La permanencia de los tiburones desde hace 300 millones de años en las aguas del planeta, se debe principalmente a su éxito reproductor. Como ya dijimos, la fecundación en estos animales es interna. Para ello la naturaleza modificó las aletas pélvicas de los machos transformándolas en órganos copulatorios también llamados claspers o mixopterigios, que resultan visibles a simple vista.

En los tiburones ocurre un acoplamiento que conlleva a la introducción de los órganos copuladores masculinos en las vías genitales femeninas. Los tiburones pueden ser ovíparos, ovovivíparos o vivíparos”.

Los Ovíparos, ponen huevos muy voluminosos (aproximadamente 1 5 cm.) que se desarrollan en el mar. Están protegidos por una primera cápsula interna, flexible, que está envuelta en una segunda de color oscuro formada por queratina. El embrión se alimenta a expensas del vitelo contenido en el huevo.

Los Ovovivíparos, forman huevos de cascarón grueso que se desarrollan dentro del “útero” de la hembra, intercambiando productos de secreción a través de la cáscara. El embrión no tiene enlace directo con la madre.

Los Vivíparos colocan huevos cuyo cascarón se sustituye por una delgada membrana y son bañados por un líquido contenido dentro de la cavidad “uterina”.

La madurez sexual de los tiburones comienza cuando alcanzan determinada talla y peso, aunque estas cifras son diferentes dependiendo de cada especie.

El tiburón azul (Prionace glauca) madura sexualmente cuando alcanza 180 cm de largo y un peso 55 Kg. La cantidad de embriones en una hembra puede variar de 10 a 100 ejemplares, con una longitud al nacer de 56 cm, el sexo de los embriones puede distinguirse a simple vista cuando éstos miden 40 ó 50 cm.

El Galeocerdo cuvieri o tiburón tigre, uno de los más ampliamente distribuido y considerado como peligroso, puede dar a luz entre 23 a 46 crías y la talla promedio de estos es de 70 cm, aunque se cree que las dimensiones dependen de las tallas de las madres.

El tiburón zorro (Alopias superciliosus), madura cuando mide 300 cm y tiene un peso de 100 Kg. La talla de los embriones cuando salen de las cápsulas es cercana a los 64 cm.

Los pequeños tiburones cuando vienen al mundo, ya están provistos de todos los elementos para su existencia. Son capaces entonces de buscar su alimento y huir de los depredadores.

Siempre se nos ha presentado al tiburón como un habitante exclusivo del mar y los océanos y el gran tiburón blanco, Carcharodon carcharias como el mas cosmopolita de todos. Pero existen otras especies que suelen alcanzar el curso de los ríos hasta lugares donde no hay salinidad y existe una especie que vive siempre en el agua dulce sin conocer el mar ni poder llegar a él aunque quisiera.

Este tiburón habita solamente en el lago Nicaragua. Su nombre científico es Carcharhinus leucas. Se cree que C. nicaragüensis, tuvo su origen en su pariente marino y es descendiente de algunos ejemplares que en el pasado.

Al igual que en otros animales, el comportamiento agresivo se traduce con frecuencia en una serie de intimidaciones y amenazas rituales que no conducen necesariamente al combate. La agresividad de un tiburón se observa por unos movimientos laterales característicos y por sacudidas del cuerpo que describe círculos o espirales. Simultáneamente, el pez levanta la cabeza, extiende sus alelas pectorales, arquea el dorso y pliega el cuerpo lateralmente. En cierta forma, este comportamiento es una amenaza con fines defensivos y puede explicar los ataques del tiburón contra el hombre, ataques que son motivados por algo que no es solo la búsqueda de comida.

Hoy en día, dejando de lado un poco el comportamiento de los tiburones, los científicos se han dedicado a estudiarlos dentro del campo de la medicina. Estos peces poseen un muy fuerte sistema inmunológico y no padecen tumores. Se tiene la esperanza que a través de su estudio pueda producirse un tratamiento para la cura del cáncer y el SIDA. Se ha tratado de inducir la formación de tumores en los tiburones, inyectándoles sustancias químicas sin haberlo logrado todavía, esto debido a que el tiburón segrega una proteína que inhibe la formación de vasos sanguíneos que nutran a un tumor en formación. Toca ahora aislar y purificar la proteína para tratar de usarla como controladora del cáncer en otros animales.

La sangre del tiburón contiene veinte veces más inmunoglobulina M que la sangre humana. Esta inmunoglobulina M es uno de los anticuerpos más generalizados. Los anticuerpos del tiburón son menos especializados que los otros vertebrados, gracias a esto le es posible responder eficazmente a cualquier nueva enfermedad. Se espera que inyectando en los tiburones derivados de los fluidos corporales de personas con Sida, se estimule la producción de anticuerpos en el tiburón que sean capaces de combatir el virus. Extrayendo los anticuerpos y estudiando su estructura, podría conseguirse una vacuna efectiva contra la enfermedad.

Existen muchas historias acerca de los encuentros de los tiburones y el hombre y en no pocas destaca la atracción que sienten los tiburones por el color blanco o los objetos brillantes. Ya para finalizar conozcamos una de ellas:

En la Isla de Barbados, situada en las Antillas Menores, los nativos de la zona, al nadar en aguas profundas, lo hacen sin mucho temor, ya que saben que los tiburones no los atacarán debido al color oscuro de su piel. Pero sí cuidan de cubrirse las partes blancas de las manos y sus pies con alquitrán porque saben por experiencia que el color blanco llama la atención del tiburón y lo incita al ataque.

Evidentemente, el tiburón ha sido capaz de afrontar con éxito su larga existencia. Todo en él, al igual que en la naturaleza, tiene una razón de ser y parecen decididos a permanecer junto a nosotros hasta el fin del mundo, claro; siempre y cuando nosotros se lo permitamos.

Agradecemos por el artículo al Director de la publicación Amigos Del Acuario Editada en Venezuela para latino América, España, ciudades de habla hispánica de Estados Unidos y ex colonias españolas de África

Este artículo es gracias a la colaboración son gracias a la colaboración al Sr. Prof. Alfredo Tonina Reggio:

para www.Maniacotas.Com.AR y www.EnciclopediAAnimal.com.AR

Enlaces externos: Asociación Acuariófila ArgentinaTiburónTiburón ballenaTiburónTiburón Blanco Laboratorios Bonacqua Datos-Eaa.arLa enciclopedia Virtual de BolsilloManiacotas GeográficaEnciclopedia Animal INFO

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