Grillos

cría de grillos

Los grillos como fuente de alimento para los peces no son, ciertamente, muy conocidos. En realidad, son uno de esos animalitos que proporcionamos a los peces únicamente cuando, por una causa u otra, caen en nuestras manos; casi nunca por decisión premeditada y sistemáticamente.

Sin embargo, estos insectos pueden sernos de gran utilidad como fuente de alimento vivo para gran número de especies insectívoras (tales como los ciprinodóntidos, los Toxotes, Macropodus, Monocirrhus, por no hablar de los cíclidos de cualquier tamaño), relativamente frecuentes o muy frecuentes en nuestros acuarios, sin contar con la inmensa utilidad que pueden tener para aquellos aficionados a los anfibios y reptiles.

Jaula de reproducción

Jaula de reproducción

Cualquier pescador fluvial sabe bien lo que un grillo representa como cebo para especies tan dispares como la carpa o la trucha. ¿Por qué, nosotros, no vamos a utilizarlos como alimento vivo y rica golosina para nuestros peces?

El mantenimiento y cría de los grillos no es tan difícil como a primera vista pueda parecer, basta trabajar con sistema y orden para asegurarnos un suministro regular. El espacio que pueda ocupar una instalación no es mayor de un pequeño acuario similar al que podamos emplear para criar artemia adulta.

En efecto, nos bastará con disponer un recipiente de 40 x 20 x 20 cms. Lo mejor y más barato es construírselo uno mismo con un cristal delgado (ya que no debe contener agua) y silicona. Esta solución es la preferible ya que presenta varias ventajas: las paredes lisas hacen muy difícil que nuestros huéspedes trepen por ellas lo que nos ahorra tapar con mucho cuidado el recipiente, además, éste es transparente, lo que nos permite tener siempre en cómoda observación el criadero. Otra ventaja puede ser su facilidad de limpieza y el poco peso de la instalación, que la hacen muy manejable.

El Grillo

El Grillo

Otras soluciones como, por ejemplo, en plástico transparente, aparte de que éste es más caro que el cristal, presentan la desventaja de que han de hmpiarse con mucho cuidado para no rayar el material que, a la larga, se estropea mucho.

Cada cual escogerá el tipo de recipiente que tenga más a mano teniendo en cuenta siempre las restricciones, ventajas y desventajas que cada tipo nos ofrece.

No conviene ni reducir ni aumentar el tamaño de recipiente mencionado a menos que uno tenga motivos justificados, como, por ejemplo, menos necesidades o una demanda muy grande respecto a las que nosotros aquí consideramos. La razón para ajustarse a ese tamaño es que uno menor supondría una nociva superpoblación y uno mayor pierde grandemente en manejabilidad y practicabilidad.

La cubierta del recipiente debe hacerse en tela metálica muy fina montada, por ejemplo, en un marco de madera que encaje por fuera las paredes del vivario. Cuanto más rugosas sean las paredes del vivario a utilizar, mejor tendrá que ser el encaje para evitar fugas inoportunas.

Una vez preparado el recipiente, podemos ir en busca de nuestros reproductores. Lo mejor es empezar con 6-10 adultos. Existen varias especies de grillos y la mayoría pueden utilizarse igualmente bien.

Para obtener un suministro regular de grillos a tiempos regulares es preciso mantener el vivario a una temperatura constante. Para ello conviene emplear bombillas normales y corrientes que se montarán en serie. Esta instalación hace que cada bombilla ilumine mucho menos pero reparta calor uniformemente. Dado que, de esta forma, el vivario se mantendrá a 23-26° C., no es práctica la utilización de las larvas de Gríllus campestris, por las razones ya expuestas.

El fondo del vivario se cubrirá con arena fina seca y limpia, (No la empleada para las jaulas de animales domésticos, que puede encontrarse en el comercio, ya que contiene insecticidas!). Ello es importante porque el sustrato debe ser lo más estéril posible para evitar las infecciones que acaben con las puestas de huevos, exactamente igual que sucede con los peces.

También conviene disponer escondites para los insectos y larvas que pueden confeccionarse con cartón plegado y puesto vertical o algún material similar. El agua puede proporcionarse en los recipientes que se utilizan para dársela a las aves, los de nivel continuo. No conviene proporcionar el agua sobre materiales humedecidos (cosa que sería preferible) durante el tiempo de puesta, ya que las hembras desovarán preferentemente sobre él.

El ponedero consiste en un pequeño recipiente de cualquier material como plástico o cartón duro de, al menos, 5 cm. de profundidad y como el doble. Aproximadamente de ancho o largo. Este recipiente se cubrirá con una tela metálica más ancha que la de la cubierta (1,6 mm.) que permita el paso del ovipositor de las hembras y el de las larvas recién nacidas pero no el de los adultos, que devorarían los huevos.

La alimentación tanto para los adultos como las larvas es la misma y, básicamente, vegetal. Pueden utilizarse la lechuga, manzana, pera (partidas en trocitos) 1que se lavarán muy bien para retirar los restos de insecticida Asimismo pueden utilizarse granos de cereales germinados y derivados de harina como trozos de galleta, pan, etc. En los primeros días es conveniente alimentar a las larvas con vegetales frescos.

Al menos una vez al día debe suministrarse algún alimento rico en agua.

Para la reproducción se han de tomar ciertas precauciones: humedecer (pero no saturar!) la arena del ponedero, que no haya ningún otro sitio, en el vivero, húmedo, similar al ponedero, porque las hembras desovarían allí. Conviene estar al tanto de las primeras puestas (los agujeros en la arena del ponedero pueden observarse perfectamente a través de la rejilla de cubierta). Una vez pasados 8 -10 días a la temperatura indicada se producirán las primeras eclosiones. Antes de ello es mejor retirar los reproductores para que la eclosión de las larvas sea tranquila.

La puesta puede alargarse perfectamente durante 3 ó 4 semanas y cada hembra pone un promedio de 100 – 200 huevos aunque pueden ser muchos menos o muchos más.

Las larvas son blanquecinas y de la eclosión a la madurez transcurren 12 -14 semanas a la temperatura indicada. Durante el crecimiento de las larvas es muy importante evitar la superpoblación: para un recipiente de las dimensiones reseñadas no representa ningún problema albergar 300 larvas recién nacidas pero no permite más de 50 en el estado previo a la madurez.

Si no se lleva cuidado en ello puede producirse una fuerte mortalidad y dar al traste con el cultivo.

Al igual que para los adultos, o quizá más aun, es muy importante que las larvas disponga de escondites donde permanecer tranquilas y pasar tranquilamente sus etapas de crecimiento.

Como habrá podido comprobarse no es difícil obtener un buen cultivo de grillos y no hay que esperar a que sean adultos para dárselos a los peces. La utilización de las larvas dosificadamente puede ayudarnos a evitar la superpoblación y a alimentar aquellos ejemplares de nuestro acuario que por su tamaño no se hagan cómodamente con un grillo adulto.

Enlaces externos

Video-Acheta-domesticus /id/ –  ManiacotasLa enciclopedia Virtual de BolsilloManiacotas Geográfica

Enciclopedia Animal –

Bressan, Luis

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