PSEUDOTROPHEUS TROPHEOPS

Familia: Cichlidae (),

Subfamilia: Pseudocrenilabrinae picture (Pstro_u0.jpg) by
Orden: Perciformes

Clase: Actinopterígios (peces con aletas radiadas)

Talla máxima: 14.0 cm TL (macho / no sexado; Ref. 5595)

Medioambiente: demersal; Agua dulce; pH range: 8.0 – 8.5; dH range: 10 – 20 Clima: tropical; 24 – 26°C; 13° S – 15° S

Importancia: Acuario: Comercial; price category: not marketed/unknown Resistencia: Alto, población duplicada en un tiempo mínimo inferior a 15 meses (Preliminary K or Fecundity.)

Es originario del lago Malawi [1] Su característica más notable es la práctica de la incubación bucal, denominador común de la mayoría de las especies afines, conocidas hasta ahora, procedentes del mencionado lago. ( lago Malawi [1] )

El cuerpo de estos peces es alargado y comprimido lateralmente, de forma dinámica. Alcanzan una longitud aproximada de 10 centímetros, sin diferencias apreciables entre ambos sexos.

Aunque descrita como la especie menos llamativa del género, su coloración es francamente atractiva. El color básico es un dorado-anaranjado, y. según el estado de excitación del pez, aparecen en sus costados unas bandas transversales de color pardo. La aleta dorsal, de base ancha, está recorrida, cerca de su borde, por una franja estrecha de color negro. Las aletas ventrales y anal también están bordeadas de negro. Ya desde jóvenes, la distinción sexual es posible por la aparición en los machos de la mancha amarilla, típica, en la aleta anal. Esta mancha, de forma ovoide, juega un papel importante en el proceso reproductivo.

El acuario para su mantenimiento ha de ser amplio, pues son peces territoriales. En acuarios generales se mantienen casi sin molestar a otros peces, pero esto no es recomendable. Es mejor destinarles un acuario apropiado, pues el macho se vuelve agresivo durante la reproducción. Además es excavador; por ello es aconsejable plantar las plantas en macetas.

Para el mantenimiento de P. Tropheops se aconseja un agua dura y alcalina, dado que estas son las condiciones en su lugar de origen; no obstante, es sumamente adaptable. La temperatura de 24° y 27° para la cría.

La alimentación no presenta dificultad alguna. Aceptan todo tipo de comida: carne picada, pescado, mariscos, lombrices de tierra, alimento seco, etc. También gustan de las algas, por lo que conviene dejarlas crecer en el acuario. Este pez, perteneciente a la familia Cichlidae, es originario del lago Nyassa. Su característica más notable es la práctica de la incubación bucal, denominador común de la mayoría de las especies afines, conocidas hasta ahora, procedentes del mencionado lago.

El cuerpo de estos peces es alargado y comprimido lateralmente, de forma dinámica. Alcanzan una longitud aproximada de 10 centímetros, sin diferencias apreciables entre ambos sexos.

Aunque descrita como la especie menos llamativa del género, su coloración es francamente atractiva. El color básico es un dorado-anaranjado, y. según el estado de excitación del pez, aparecen en sus costados unas bandas transversales de color pardo. La aleta dorsal, de base ancha, está recorrida, cerca de su borde, por una franja estrecha de color negro. Las aletas ventrales y anal también están bordeadas de negro. Ya desde jóvenes, la distinción sexual es posible por la aparición en los machos de la mancha amarilla, típica, en la aleta anal. Esta mancha, de forma ovoide, juega un papel importante en el proceso reproductivo. El acuario para su mantenimiento ha de ser amplio, pues son peces territoriales. En acuarios generales se mantienen casi sin molestar a otros peces, pero esto no es recomendable. Es mejor destinarles un acuario apropiado, pues el macho se vuelve agresivo durante la reproducción. Además es excavador; por ello es aconsejable plantar las plantas en macetas.

Para el mantenimiento de P. Tropheops se aconseja un agua dura y alcalina, dado que estas son las condiciones en su lugar de origen; no obstante, es sumamente adaptable. La temperatura puede oscilar entre 22 y 28° C; lo mejor es una media de 24°. y 27° para la cría.

La alimentación no presenta dificultad alguna. Aceptan todo tipo de comida: carne picada, pescado, mariscos, lombrices de tierra, alimento seco, etc. También gustan de las algas, por lo que conviene dejarlas crecer en el acuario.

A medida que los jóvenes maduran, se acentúan las diferencias entre ambos sexos. En la época de celo la transformación del macho es manifiesta; las bandas de los costados, anteriormente descritas, se hacen bien patentes; el cuerpo sufre un oscurecimiento general, más acentuado en la cabeza, garganta y región ventral, donde se combinan los tonos pardo y violáceo.

En el tiempo que precede al desove, se intensifican las persecuciones del macho y el pavoneo ante su compañera. La aparición del tuvo ovipositor en ésta es un síntoma claro del acontecimiento.

El macho, mediante ligeros golpes de hocico sobre el vientre de la hembra, la estimula al desove. Los huevos, grandes y amarillos, son recogidos por la hembra en su boca. Es ahora cuando tiene lugar la fecundación, propiamente dicha. El macho, tembloroso, con todas sus aletas extendidas y mostrando todo su colorido, muestra su mancha anal, que en este momento es más intensa. La hembra trata de tomar la mancha debido a la semejanza de ésta con los huevos. En este momento el macho expulsa el esperma, que la hembra chupa. Los huevos, al contacto con el esperma, quedan fecundados en el interior de la cavidad bucal de la hembra. La incubación de los huevos y el mantenimiento de los alevines en el interior de la boca duran casi tres semanas. Al ser soltados los alevines sorprende su tamaño, que es de un centímetro aproximadamente; se comprende que el número de ellos sea muy reducido. A los dos o tres días conviene separarlos de la madre. Los alevines, por su tamaño, no tienen dificultad en la alimentación, pudiéndose utilizar todo tipo de alimento disponible, especialmente vivo. Con buena alimentación y suficiente espacio crecen rápidamente. Son bastante resistentes; pronto aparece en ellos la coloración dorada. Los jóvenes bien pronto manifiestan su carácter territorial, ocupando los escondrijos que encuentran disponibles

INCUBACIÓN ARTIFICIAL DE BUCALES

La primera pregunta a la que se debe contestar al escribir este artículo es el porqué de sacar los alevines de la boca de la hembra de una especie incubadora bucal en lugar de dejar llegar a término la incubación.

Existen varias razones, pero la primera que de ellas es pensar que una incubación de más de veinte días de duración es muy estresante para las hembras, ya que durante la misma no ingieren prácticamente ningún alimento (o casi).

En algunas especies las hembras jóvenes o inexpertas son incapaces de soportar este plazo y acaban bien liberando o bien comiéndose a las crías, lo que evidentemente no es nuestro objetivo… .

De acuerdo con mi experiencia el número de alevines obtenido en varias especies es mucho mayor cuanto antes se saquen estos de la boca de la hembra. Esto puede deberse a que la hembra realmente se come a parte de las crías con el fin de conservar fuerzas suficientes para acabar la incubación, o quizás al hecho de que no todas las crías se desarrollen completamente y sean entonces comidas o expulsadas de la boca de la madre.

El resultado final de una incubación natural es, generalmente, una hembra debilitada y un pequeño número de crías, eso sí, perfectamente formadas y aptas para empezar a darse vida en el acuario.

Si, por el contrario, decidimos intervenir en algún momento de la incubación, librando a la madre de sus deberes materno filiales, su estado físico no será aún tan crítico y podrá recuperarse rápidamente, con lo que estará antes en condiciones de reproducirse de nuevo.

No debemos, por el contrario, pensar que esta solución es la más adecuada para todas las especies, ya que algunas hembras son incapaces de soportar el estrés que supone ser cogidas por el acuariófilo y forzada su boca para obtener los alevines. Estas hembras llegan a morir de estrés, como pasa en el caso de los Cyprichromis, por lo que en este caso cruzaremos los dedos esperando a que la madre sea capaz de aguantar toda la incubación hasta liberar los alevines.

Además, en otras especies (por ejemplo Melanochromis auratus, Sarotherodon mossambica, cíclidos sabulícolas del lago Malawi), es muy interesante observar el comportamiento de los progenitores, que sueltan los alevines para alimentarse, pero no se desentienden de ellos, recogiéndolos en su boca a la mínima señal de peligro. Este comportamiento es digno de ser observado y sería una lástima no hacerlo.

La manera correcta de sacar los alevines de la boca de una hembra requiere cierta práctica y es recomendable haber observado a un aficionado o profesional más experto antes de lanzarse uno mismo por primera vez. Existen ciertas reglas que deben ser escrupulosamente respetadas para no causar daños a la hembra ni a los alevines.

En primer lugar debemos pensar cuándo queremos realizar esta intervención. Si no se dispone de experiencia previa, mi recomendación es que se dejen transcurrir unas dos semanas de incubación, ya que así los alevines estarán lo suficientemente formados para no darnos ningún problema en la crianza posterior. Además, la hembra estará aún suficientemente fuerte para soportar sin problemas la manipulación.

La hembra será capturada por la noche, para que al estar dormida sea más fácil atraparla y no se le cause a ella ni a los demás habitantes del acuario un estrés excesivo por la persecución (una hembra que incuba incrementa sensiblemente su velocidad y astucia cuando ve una red con respecto a una que no está incubando).

No debe sacarse nunca al pez del agua, por lo que se dispondrá de un pequeño recipiente (fiambrera de plástico, cubo, etc) en el mismo acuario a donde se pase a la hembra desde el acuario para que no quede nunca al aira. Una molesta costumbre de las hembras al sacarlas fuera del agua es escupir a sus alevines, los cuales pueden ser dañados por los dientes de la hembra o por la malla del salabre en caso de que sean muy pequeños.

Una vez tengamos la hembra en un lugar manejable, nos mojaremos las manos abundantemente para evitar dañar la mucosa protectora de la hembra. Tomaremos a la hembra con la mano izquierda en caso de que seamos diestros (al revés para los zurdos) y la pondremos plana sobre la palma de la mano, con la cabeza entre nuestros dedos índice y pulgar, sin ejercer presión sobre la misma. Ayudándonos por una uña o un objeto romo y plano (por ejemplo un capuchón de boli Bic ®), empujaremos el labio inferior del pez hacia abajo para abrir su boca. Una vez hayamos logrado esto, inclinaremos a la hembra hasta situarla vertical, e introduciendo sólo su cabeza en el agua agitaremos muy suavemente al pez hacia arriba y abajo con objeto de que el flujo de agua que entre y salga de su boca arrastre a los alevines al recipiente.

Es importante no cansar a la hembra con esta operación y es muy recomendable dejarla descansar cada 30 segundos durante al menos un minuto en el agua. No hay que temer por las crías que ya están sueltas, porque no las tocará.

Se repetirá la operación hasta que mirando por la boca abierta de pez hacia el fondo de su garganta estemos seguros de no habernos dejado ningún alevín. En ocasiones esto puede ser a la cuarta o quinta vez.

Una vez hayamos sacado todos los alevines, lo ideal sería trasladar la hembra a un acuario de reposo en el cual encuentre abundantes refugios y pueda alimentarse para recuperar sus fuerzas. Esto puede ser en un pequeño acuario de 50 l o en otro acompañada de peces tranquilos.

Los alevines por su parte irán a un acuario de crecimiento, que no es necesario que sea grande al principio (yo he mantenido más de 60 alevines en un acuario de 10 l durante un par de semanas sin ningún problema). En caso de que puedan nadar, el equipamiento puede ser tan simple como un termostato y un filtro de esponja o caja de los utilizados normalmente para killis. No deben ser alimentados hasta que no hayan consumido su saco vitelino por completo, lo cual se reconoce porque ya son capaces de desplazarse nadando correctamente (sin “saltar”) por todo el acuario.

En caso de tener ya experiencia y querer recoger los alevines con menos de 10 días de incubación, es posible con que nos encontremos con un saco vitelino gigante y un pequeño hilo transparente sobre él (que es nuestro pez). En esta situación, los alevines son incapaces de moverse por si mismos, por lo que son muy sensibles a los ataques fúngicos, que pueden acabar con todos los peces en cuestión de días. Para evitar esta situación es necesaria una higiene impecable, poniendo a los alevines en un recipiente con el fondo desnudo, una aireación importante y una pequeña cantidad de un antifúngico como el azul de metileno (en dosis muy inferior a la que se utilizaría para tratar peces adultos enfermos). En todo caso, evitaremos sacar los alevines de la boca de la madre antes de una semana de vida.

Es importante una buena alimentación de los alevines, que son capaces desde el primer momento de natación libre de comer desde nauplios de Artemia, comidas congeladas caseras, hasta comida seca fina. Debemos priorizar las comidas de buena calidad y una primera semana con nauplios de Artemia ayuda bastante al correcto desarrollo de los mismos.

Desde el momento en que naden puede introducirse en el acuario un caracol manzana (Pomacea sp.) o varios Planorbis, para ayudar a mantener una buena higiene, aunque esto no debe hacer que nos confiemos con los cambios de agua, que deben ser lo más importantes que podamos hacer (yo he llegado a cambiar un 50 % diario el primer mes).

Con respecto a la decoración del acuario de los alevines es importante recalcar que el hábitat natural de estos en la naturaleza son las grietas entre las rocas en que viven sus padres, por lo que en ocasiones, sin que nos demos cuenta empezamos a ver que no quieren alimentarse y perdemos unos cuantos sin ninguna razón aparente. Esto es debido al estrés que les causa no estar protegidos, por lo que se agolpan en las esquinas del acuario, tras el difusor, cerca del termostato o en cualquier lugar que les proporcione una mínima cobertura. Para evitar esta situación, lo mejor es poner en el centro del acuario una roca oscura, si es posible con una planta (helecho de Java o Anubia) sobre ella. Así los alevines podrán estar escondidos y saldrán tranquilamente a comer cuando lo deseen. Es curioso que cuando alcanzan un tamaño de unos 2,5 – 3 cm pierden este miedo y ya pueden ser pasados a un clásico acuario de crecimiento, sin ningún tipo de decoración.

Las especies a las que puede aplicarse lo descrito en este artículo son en general todas aquellas del grupo de los m´bunas: Maylandia (ex Pseudotropheus), Labidochromis, Cynotilapia, Labeotropheus, etc, además de a muchos del grupo de los “Haplochromis“, Aulonacara, Sciaenochromis, Tilapia, Sarotherodon, Cyphotilapia.

No es aconsejable, por el contrario, intentarlo con las hembras de los Tropheus, Cyprichromis, Paracyprichromis ni de los sabulícolas (Enantiopus, etc), ya que estas especies son propensas a sufrir problemas derivados del estrés.

Algunas especies, como los Tilapia producen una gran cantidad de huevos, que pueden incubarse en un dispositivo similar a los empleados habitualmente para eclosionar nauplios de Artemia, con una botella plástica de 2 l invertida, en el fondo de la cual se sitúa un tubo de aireación que mantiene a los huevos en suspensión, proporcionándoles así una aireación adecuada para su desarrollo. Este curioso sistema no es aplicable a todas las especies, pero su efectividad para estos peces parece bastante alta.

En conclusión, si bien es necesario prestar un cuidado especial y debemos acudir a los consejos de un experto al intentarlo por primera vez, es interesante conocer los fundamentos de cómo sacar los alevines de una hembra de incubador bucal para poder llevar a cabo la cría de forma artificial. Así mismo he intentado corregir alguno de los errores comúnmente cometidos por los aficionados poco expertos. Espero que sirva de utilidad para aquellos que quieran intentarlo, ya que es una forma interesante de obtener más alevines, además de mejorar el estado de las hembras.

Manuel Zapater, febrero 2.001

Agradecemos a nuestros acuaristas, a Infopez, Fishbase y Manuel Zapater de

http://www.ciclidos.org/ y especialmente al Laboratorios Bonacquaal Profesor: Tonina, Alfredo; http://www.geocities.com/ciclidos/articulos/bucales.htm [4] a Asoc. Acuariófila ArgentinaBressan, Luis A.”.

Enlaces externos: Laboratorios BonacquaDatos-Eaa.arLa enciclopedia Virtual de BolsilloManiacotas GeográficaEnciclopedia Animal INFO

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